Características del IRPF.

Este impuesto se regula por la Ley 35/2006 de 28 de noviembre y sus modificaciones (grandes y numerosas), así como por el reglamento de desarrollo del RD 439/2007 de 30 de marzo.  Además existe una normativa complementaria como la Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2013 y la Ley de Cesión de Tributos.

Artículo 1 ley 35/2006 – Naturaleza del impuesto.

“El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es un tributo de carácter personal y directo que grava, según los principios de igualdad, generalidad y progresividad, la renta de las personas físicas de acuerdo con su naturaleza y sus circunstancias personales y familiares”.

De este artículo se desprenden las características de este impuesto:

Impuesto directo– Grava la manifestación de obtención de renta.

Impuesto personal– Identificación de la persona concreta ya que depende de las circunstancias personales de obtención de rentas.

Impuesto subjetivo– Se adapta, para la cuantificación de la deuda, a las circunstancias personales y familiares del sujeto.

Suele darse una identificación de un impuesto personal y subjetivo (como el IRPF) frente a un impuesto real y objetivo (como el IVA), pero no siempre ocurre esto ya que por ejemplo el impuesto de sociedades es personal pero también es objetivo, ya que las sociedades no tienen ni hijos ni discapacidades.

Impuesto progresivo– Es decir, la cuota aumenta más que la base.  Por ejemplo no es progresivo un impuesto que tenga los siguientes tipos:

RENTATIPO
100010
200020
300030

Ya que el porcentaje de renta que se destina a pagar el impuesto es constante: el 10% y por tanto es proporcional, como por ejemplo el IVA.

Sí se trataría de un impuesto progresivo cuando el porcentaje aumenta más que el incremento de la base

RENTATIPO
100010
200025
300040

Impuesto periódico– El hecho imponible (obtención de renta), se genera constantemente.  Como no se puede estar liquidando repetidamente en periodos cortos, se eligió el año como periodo para liquidarlo, el periodo impositivo de un año natural (del 1 de enero al 31 de diciembre), salvo el contribuyente que fallezca un día distinto, en cuyo caso el periodo impositivo es del uno de enero al día de fallecimiento.

El periodo de exigibilidad va del 1 de mayo al 30 de junio del año siguiente.

Impuesto autoliquidable- Hay obligación de conocer la Ley y de aplicarla correctamente por parte de los contribuyentes.  Aunque existan ayudas como el programa PADRE y los borradores de la AEAT, la responsabilidad es siempre del contribuyente.

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